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Tanto el Hospital Universitario Virgen Macarena como el Hospital Universitario Virgen del Rocío continúan a lo largo del 2016 identificando cuáles son los riesgos de la organización y cuáles las herramientas disponibles que tienen a su disposición para ofrecer una asistencia sanitaria de calidad en base a parámetros de sostenibilidad y respeto a sus Grupos de Interés. 

Actualmente, el panorama socioeconómico hace que el sistema sanitario público continúe en riesgo evidente en cuanto a la perdida de talentos profesionales, debido al cumplimento de las normas estatales de adecuación al déficit publico. Esto hace que disminuya el número de aquéllos que se podrían incorporar a la organización, que se suma a la falta de mejoras de las condiciones laborales de los jóvenes profesionales ya existentes, de reciente incorporación. En un futuro próximo esta situación avocará a un escenario asistencial donde podremos encontrarnos con un salto generacional no representado, que pondría en riesgo la trasferencia del conocimiento asociado a la experiencia. 

El entorno del desarrollo profesional ha cambiado y donde antes se expandía al ámbito nacional, ahora se extiende y busca oportunidades fuera del país. Nuestra esperanza es que estos perfiles profesionales retornen al sistema sanitario público con otra edad o expectativas profesionales, aportando en un segundo tiempo un nivel de conocimientos y amplia experiencia muy enriquecedora. 

La población observa como amenaza la evolución de las listas de espera quirúrgicas, cuya tendencia durante el 2015 y 2016 ha sido de mejora en los tiempos de espera de los ciudadanos, aunque aún siguen existiendo áreas susceptibles de optimización. Es previsible que en los próximos años la propensión de disminución de esperas continúe, siendo posible en breve tiempo que la situación en términos globales sea similar a la del inicio de la crisis.

El hecho de que los Hospitales Universitarios Virgen Macarena y Virgen del Rocío mantengan una cartera de servicios en su máximo nivel de complejidad, conlleva un riesgo evidente en la organización sanitaria debido a la creciente incorporación de nuevas tecnologías y la sostenibilidad del sistema. 

Las dificultades presupuestarias no han sido, en si mismas, limitantes del desarrollo e implantación de nuevas tecnologías, tanto en dispositivos como en fármacos; son estos otros factores, gracias al compromiso de los profesionales mediante la práctica clínica, los que han logrado equilibrar el gasto de determinados productos. Este hecho nos ha permito generar márgenes para afrontar estos retos, aunque no sin dificultades. 

El Sistema Sanitario Público Andaluz, SSPA, debe prepararse para afrontar el incremento de la esperanza de vida al nacer y para las enfermedades emergentes. La posición de centros sanitarios de referencia y excelencia nos pide que tengamos el máximo nivel de conocimiento, gestión y organización para aplicarlo y dar respuesta a las necesidades de la ciudadanía. 

Somos conscientes por tanto de que no sólo existen riesgos debido a la cronicidad de las enfermedades sino que, además, asistimos a un cambio de perfil de paciente. Éste posee mayor nivel de formación y un compromiso creciente en la toma de decisiones de su plan de tratamiento y abordaje del mismo. Esto obliga a ofrecer una asistencia hospitalaria que continúe implicándose en la prevención de las enfermedades que, aunque corresponda a la atención primaria, la atención hospitalaria debe cooperar en algunos aspectos. La actual lucha contra el estigma en la salud mental y la expedición de fármacos al paciente ambulatorio en el ámbito hospitalario son ejemplos de este extremo. 

El actual contexto sanitario, donde asistimos a un mayor envejecimiento y cronicidad de la población sanitaria, va a originar un crecimiento de la demanda de atención urgente. Desde el SSPA se desarrollan actuaciones permanentemente mediante el Plan Andaluz de Urgencias, a las que se suman las actuaciones internas con importante participación profesional. Esto ha permitido, de manera global, una mejora en las áreas de urgencias de los dos centros que evidenciamos con diferentes indicadores, entre ellos, el tiempo de espera de cama de hospitalización y acceso al área de observación. 

La situación financiera ha evolucionado de manera satisfactoria, entre otros aspectos, gracias al desarrollo de la compra pública normalizada, manteniendo la calidad en las adquisiciones de productos y servicios gracias a los profesionales que participan, y obteniendo márgenes por agregación de productos y economía de escala.